|
Esta es la crónica diariamente publicada por el Diario de Jaen durante los días del Festival bajo el título Crónicas de una Banda Nacional. Aquí os las ponemos todas juntas, autores Miguel A. Cortes y Perico Gómez. On the Road Bueno, pues por fin llegó el día. Qué cosquilleo más agradable en la tripa, qué ganas de llegar. ¿Qué tiempo hará en Cazorla? Calor, seguro, hemos escuchado que ronda los cuarenta grados. En Madrid estamos que nos derretimos y hoy empezamos a acudir de todas partes de España en devoto peregrinaje. Cazorla, el centro del blues ibérico, ¡allá que vamos!. Da igual que haga calor, llueva o truene.
Ya una vez en el coche y haciendo kilómetros, te da tiempo a pensar mucho. ¡Uf que escalofrío! Esto no es cualquier cosa. Nos vamos con nuestras mujeres y algunos con sus hijos de equipaje, pero es que la ocasión lo merece. Parece mentira que tanta gente giremos entorno a esta ilusión llamada Cazorla, porque además, se ha apuntado un montón de gente. Amigos personales, familias, antiguos integrantes del grupo, amigos lejanos, etc. Va a ser una fiesta continua y lo vamos a pasar de miedo.
Hay que salir con tiempo, comento con mis compañeros, pues se prevén atascos antológicos. Así que nada, aire acondicionado, blues en el cedé del coche y mucha, mucha paciencia.
El viaje ha resultado más fácil de lo previsto. Que coincidencia mas grata, al entrar en el pueblo, veo que el coche que me sigue es el de Antonio (gran conductor y mejor armónica) que viene con su mujer y con Marcos, nuestro batería. Mañana, con nuestro líder Miguel y con nuestro definitivo guitarra, Jose, estaremos todos.
Impresiona subir la cuesta y ver la montaña al fondo. Ya se ve movimiento por las calles. Los cazorleños y los foráneos se mueven de un lado a otro. Impresiona ver como un pueblo se moviliza entorno al blues. Nos acomodamos en la habitación, una duchita y vámonos rápido que hemos quedado para echar una cañita antes de que empiece la presentación. Ya tenemos las acreditaciones listas, una camisetita y unas risas esperándonos. Luego la jam session. Me han dicho que estamos invitados, ¡vaya lujo!. ¡ que empiece la música !.
Son las ocho y esta crónica muere en espera de lo bueno?.(continuará) First Round Amanecíamos hoy con resaca después una noche de despendole auténtico donde se sucedían los destellos de virtuosismo, las risas y el buen rollo entre todos los que allí estábamos. Marcos subió a la jam y a disfrutar del ambiente. Viéndole y observando su sonrisa disfrutamos todos y aunque nos hubiera gustado subir a todos, eramos muchos con el cuchillo en los dientes.
A la mañana, con el sol castigando nuestros ojos con la benevolencia acostumbrada, peregrinamos hasta la plaza de Santa Maria. Es aquí donde uno disfruta verdaderamente del festival. Una cañita, muchas gracias... oye ese es Keb Mo, si, si, es el... oye mira Antonio Serrano... hablamos con ellos como si nos conocieramos de toda la vida...uf, da gusto, este gente es especial...El calor aprieta, los caños , surgiendo de la montaña refrescan a ninos y mayores. Mis hijos llenan sus gorras de agua y empapan su cuerpecito...nosotros nos remojamos por dentro...bueno es otra manera. Bailamos, reimos y con cada cañita otra tapa.
Por otro lado, la mirada se te escapa hacia la montaña que alberga sonidos que creo que jamás penso escuchar. De colchón y entre miles de olivos sonidos de blues...Perdí la cuenta, tando de canciones, músicos, risas, conocidos y abrazos. Un café por favor, con mucho hielo.A ver si descansamos un poco que nos espera una bonita crónica y una noche deseada.
Second Round Después de una relajante descanso, emprendemos camino hacia la plaza donde se darán cita dos de nuestros ídolos, Keb Mo, del cual siempre hemos hecho algún tema y una mujer que nos cautiva como es Janiva Magness. Siempre resulta chocante encontrarte con gente a la que de algún modo u otro admiras y ahora puedes tocar, charlar y hacerte alguna fotito con ella. Por otro lado, empieza a ser conocida la gente con la que nos encontramos de plaza en plaza, de canción en canción y a ritmo de blues.
En cierto momento escuche a una actriz de teatro decir, que en los días en los que tenía representación, toda su vida giraba entorno a ese momento. Esto mismo, nos ocurre a nosotros. Los días que tenemos concierto, todo gira entorno a ese momento, a esa hora u hora y media de magia. Te levantas por la mañana y es inevitable pensar en ello. Organizas a tu gente, planificas la prueba de sonido, ropa, revisas temas, últimas llamadas, etc... podríamos decir que el objetivo del día es el concierto, todo lo demás son accesorios y rituales, incluso el hecho de escribir esta crónica.
Son las cinco y cuarto y nos llega la hora. Hay que ser puntual. El sol aprieta, pero eso ya no importa. Solo importa ese momento en que subes las escaleras y te encuentras con tu público.
Os dejo que empieza los riffs de inicio... Back Home Es una auténtica pasada ver a un público, expuesto a 35 grados, bailando, aplaudiendo y con ganas de escucharte. Lo único que se te pasa por la cabeza, es que el show sirva, al menos, para darle las gracias a tanta gente. Desde aquí nuestro agradecimiento a todos. Va a ser algo importante dentro de lo que nos llevamos de recuerdo. Recuerdos que, creo, van a ser imborrables, recuerdos de cariño, de sonrisas cómplices, de abrazos y guiños, de apretones de manos, de pulgares levantados. Nos dejamos llevar por el entusiasmo, por la gente y empalmamos con los conciertos de la ¿first division?... sin quererlo, la mente vuela a nuestro concierto y entre trago y trago notamos que nos baja una temperatura y nos sube otra. Ya hemos pasado el día, nos relajamos, sólo queda en nuestra memoria, eso que se transforma en sonrisa. Horas más tarde, después de un descanso merecido, de vuelta en la carretera, pasamos por el coche viendo una ciudad dormida, como dormidos están algunos en los bancos del parque.
Con los kilómetros nos da tiempo a pensar, a vivir del recuerdo. Sé que empecé el concierto diciendo que una vez escuché a un tipo decir que un escenario es el sitio más cercano donde se puede tocar el cielo. Os aseguro que nosotros lo hemos tocado en Cazorla... No lo olvidaremos nunca. No me canso de dar las gracias a todo el mundo, incluso por hacernos pasar por cronistas. Hasta siempre Cazorla, hasta siempre Jaén. |